Cuánto dura una lata de pintura cerrada una vez abierta

Publicado el 25/11/2015

  • Cuánto dura una lata de pintura cerrada una vez abierta

Cuando compramos pintura y nos sobra, lo más lógico es taparla bien y guardarla para otro momento en el que la podamos utilizar. Esto no ocurriría por ejemplo si en lugar de haber comprado un bote grande hubiéramos comprado uno de menor tamaño. En ocasiones hay suerte y solo pasan unas semanas o unos meses y ya podemos encontrar un uso para ese excedente de pintura que nos ha sobrado pero en otras ocasiones la pintura puede estar años almacenada y no darle ninguna salida.


Por ejemplo, si nos encontramos en una ciudad andaluza como es Córdoba, sabremos que la pintura blanca para exteriores nunca debe faltar y por tanto al comprar pintura en Córdoba no importará que sea un bote más grande de lo normal, porque la fachada de las casas tradicionales siempre acostumbra a estar con un blanco radiante.
Pero qué pasa si en lugar de comprar pintura en Córdoba lo hemos hecho en nuestra ciudad, una ciudad del norte donde el clima es completamente diferente y las casas no tienen ese blanco tan impoluto con la que cuentan las casas andaluzas.


Hay que tener bien claro que un bote de pintura, aunque no se haya abierto nunca, no es eterno, y mucho menos si ya ha sido abierto y ha entrado en contacto con el aire, no durará mucho tiempo y puede que cuando quiera usarse esté tan seca que no se pueda ni meter la brocha.


Se dice que una pintura sin abrir puede durar unos 10 años antes de que esta caduque y deje de tener sus propiedades intactas. Vale, sin abrir, pero… ¿y cuándo ya se ha abierto? ¿Y si no se sabe o no se recuerda haber abierto?


Lo primero que tendremos que hacer en este caso es buscar la fecha impresa en el exterior de la lata o el bote, lo que nos dará una fecha más exacta de su fabricación, aunque no nos dirá si fue abierta o no. Ante este caso tendremos que abrirla y oler la pintura.


Hay determinadas clases de pinturas que cuentan con una proteína llamada caseína que podemos encontrar en la leche. Como sucede en el lácteo, esta proteína huele mal si dejamos la leche abierta aunque taponada durante mucho tiempo; pues lo mismo ocurre con algunas pinturas.

 


Otra forma de comprobarlo es su consistencia y para ello tendremos que hundir un palo limpio en la pintura y buscar si hay alguna clase de sedimentos en el fondo de la lata. En caso de encontrarlos hay que tratar de removerlos y si no se disuelven no debemos utilizar la pintura bajo ningún concepto, en caso de que se disuelvan podremos usarla, pero solo bajo nuestro propio riesgo.


Si nos animamos a pintar con ella, antes de comenzar con una pared, por ejemplo, tendremos que hacer una prueba tras un mueble o en una zona que no sea demasiado visible. Si notamos que la pintura no es consistente y está más líquida que la consistencia que debería tener, debemos tirarla. Si se adhiere bien hay que comprobar el tiempo que tarda en secarse y lo comprobaremos con el que aparece en el bote, si tarda bastante más o menos, tampoco debe ser usada.

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